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Las que están de novias, casadas, amigas de las novias no me van a dejar mentir: Entras al mundo de las bodas y haces click en Pinterest.

Es casi automático.

Una vez estando en el mundo de inspiración infinita de Pinterest, nos vamos perdiendo: Una foto nos lleva a la otra y la otra a otra y así hasta descubrir millones de inspiraciones matrimoniales que han estado ahí hace tiempo y nosotros ni sabíamos.

Como si fuera un mundo al paralelo.

Durante el año pasado y de lo que va de este, he escuchado a profesionales que trabajan con bodas reclamar -en buena onda- del exceso de Pinterest, por una buena y contundente razón: En la mayoría de los casos, las decoraciones que les presentan las novias simplemente no son viables para hacerla en nuestro país.

Creo que el ejemplo de las peonias es el que más abunda. Yo misma caí en el:

Ví bouquets hermosos, maravillosos de verdad que eran compuestos en su 80% de nada menos que peonias.

Ingenua porque no estoy obligada a saberlo todo, pero sin haberme dado el leve trabajo de buscar un poco más de ellas, le dije a nuestra florista que quería sí o sí peonias en mi bouquet.

Ella, claro que acostumbrada a esto, me explicó algo que yo misma pude haber sabido si simplemente iba a Google y preguntaba más. Resulta que las peonias no pertenecen a esta parte del continente y cada una era una fortuna sin mencionar los trámites y cuidados que debe tener esa flor.

Fue en ese momento que comencé a ver a Pinteres con un ojo más agudo.

Y me di cuenta de lo obvio: Casi toda la inspiración viene de Estados Unidos y Europa, países que tienen poco a ver con nuestra forma de celebrar el matrimonio y con geografías distintas a la de América del Sur.

Pero, la idea no es justamente captar inspiración?

Es ahí a donde quería llegar.

Sería un autogol cerrar los ojos frente a tal mar de inspiración mundial. Como también sería un autogol encasillarnos en una foto que probablemente sea un editorial -es decir, que no es de un matrimonio real- y querer exactamente lo que vemos ahí.

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Ya les he contado que mi mamá estudió alta costura, que fue ella quien hizo mi vestido de nuestro matrimonio civil en Rio.

Mi vestido de marca mamá 

Recuerdo que cuando era niña, mi mamá mandaba a traer resvistas de España para estar al tanto de lo que decían las pasarelas y tendencias de allá.

Podría decir que solo leía y se inspiraba de esas revistas porque eran las que daban pie a lo que veríamos próximamente en América Latina.

Cuando se acercaba una fiesta que ameritaba un vestido y que ella me lo iba a hacer, nos sentabamos a ojear esas revistas con puros diseñadores famosos para sacar ideas.

Mi mamá me decía que el ejercicio está en inspirarnos en lo más lindo, en lo mejor y adaptarlo a nosotras, hacer que funcione.

Es decir, no copiar, mas bien crear.

Y para pasar a ese nivel es necesario primero conocernos y conocer lo que podemos usar, saber lo que tenemos a nuestro alcance, lo que funcionaría.

Sabiendo esto y poniéndolo en práctica, Pinterest es una herramienta sensacional que nos va a llenar los ojos de buen gusto. Esto, sumado a nuestras ideas y estilo va dar como producto algo único de verdad y totalmente viable.

Entonces, a seguir dejando volar nuestras mentes, a recopilar ideas y a ejercitar nuestra parte creativa!

Y para mostrar que en Perú también se hacen cosas de admirar en decoraciones y detalles de bodas, el Pinterest de Velo de Vainilla solo tiene inspiración real, de profesionales talentosos que dan lo mejor de sí en sus trabajos y de matrimonios felices con historias hermosas.

Si todavía no lo has visto, te aseguro que te va a gustar y hacer sentir más orgullo de nuestro país.

Besos!

María Pía

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